El caos de El Salvador por decisión migratoria de Trump | Actualidad


A principio de semana el gobierno de Estados Unidos anunció que terminará con el Estatus de Protección temporal para más de 200,000 salvadoreños que viven en Estados Unidos desde hace años. Personas que Estados Unidos acogió bajo el Estatus de Protección Temporal (TPS) después de que El Salvador sufriera dos fuertes terromotos en 2001, que acabaron con la vida de casi 1300 personas. 

El Gobierno de Trump dio hasta septiembre de 2019 para que los salvadoreños arreglen su condición migratoria, de lo contrario se enfrentarían a una posible deportación. Medida que da un plazo de 18 meses para que estas personas aplicar a otras visas en Estados Unidos. Al respecto el ministro de relaciones extranjeras de El Salvador, Hugo Martínez, dijo que esto es un periodo de gracia para que su gobierno hiciera el lobby necesario en Washington para encontrar una solución y evitar la deportación de los salvadoreños.

“Nos vamos a enfocar en el Congreso de Estados Unidos para que le permita a nuestros compatriotas volverse residentes”, dijo Martínez, quien agregó que hay tiempo suficiente para trabajar fuerte por una solución.

Sin embargo, si no se llega a una solución y el lobby que plantea El Salvador en Washington no tiene efectos, miles de personas con hijos estadounidenses serían deportados y las familias serían separadas.

“Va a ser un caos”, dijo Bertilla Parada al ‘New York Times’. Bertillas tiene un hijo que tiene toda su vida y su familia establecida en Estados Unidos desde que emigró después de los terremotos.

Remesas que suman 4500 millones de dólares al año y representan el 17% del producto Interno Bruto del país. Una medida que afectaría significativamente a un país cuya mayor entrada de capital son las remesas enviadas desde Estados Unidos.

Adicionalmente, las personas que se regresarían tendrían que enfrentar graves problemas de violencia de un país con uno de los índices de asesinatos más grande en el mundo y con el segundo índice de desempleo más alto en Centroamérica.

Pero no solo son los salvadoreños los que están preocupados. Empresarios y ejecutivos de varias empresas en Estados Unidos han dicho que sin la mano de obra de la comunidad salvadoreña sus negocios y las economías locales sufrirían mucho.

“Sería devastador para nosotros. Sea en la construcción o en la prestación de servicios, el impacto va a ser sencillamente devastador”, afirmó Rushern Baker, ejecutivo de cuenta del condado de Prince George. Mano de obra que sería difícil reemplazar porque con mucha frecuencia son los salvadoreños y los centroamericanos los que hacen los trabajos pesados.



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