Entrevista a Chris Lynam, el mejor payaso del mundo que estará en Barranquilla – Gente – Cultura


A Chris Lynam –el mejor payaso del mundo según el The New York Times– se le puede confundir, fácilmente, con un nudista distraído o con un científico loco, esto debido a su melena desordenada, look que pareciera haber obtenido tras recibir una potente descarga eléctrica.

A este inglés, hijo de Zimbabue, que carga en sus pupilas unas intensas bolas azules de cristal, se lo puede definir como un ser divertido, medio humano y medio pájaro. Pero la mejor definición que le cabe entera al artista en su saco gris es la de un músico forajido al que le sobró amor por el mundo, al que quiso ganárselo a golpe de gestos exagerados y disparos hilarantes de fino humor, los mismos que le otorgaron la única licencia real que porta entre sus documentos: la de incomodar y hacer reír.

Parado en el centro mismo de los escenarios del mundo, Lynam, desde hace más de dos décadas, ha venido soltando una descarga veloz de frases cortas, mientras, de fondo, un acompasado soul le sirve como banda sonora de su impensable acto.

Entre gestos exagerados, este transgresor de la comedia va preparando al público expectante para lo inaudito. A medio camino entre la rutina de un mago, el stand-up comedy y la narración escénica, Lynam se despoja de esos pedazos de tela con los que cubre sus verdaderas intenciones: convertirse en un rocket humano.

Generalmente, el público imagina que se encuentra en medio de una extraña y bizarra despedida de soltera, debido al striptease disparatado que el clown iconoclasta ejecuta frente a sus ojos incrédulos.

Un zapato y otro vuelan por los aires. Una media de color rojo intenso, otra naranja, una azul eléctrico, que imita el recorrido de las anteriores, también. Mientras, el sexy boy, que improvisa pequeños saltos y se asegura de que una pequeña lluvia de confetis arribe hasta el público, suelta una palabra mordaz que salta a la deriva. Un pañuelo rojo ondea entre sus manos, un saco vuela por los aires, un pantalón se escapa de su portador, y así continua, hasta que, como por acto de magia, Lynam queda apenas vestido con su propia piel.

Escondiendo entre sus piernas, con destreza, su virilidad, y sosteniendo en su mano derecha un encendedor y un artefacto pirotécnico, Lynam tararea una divertida tonada… bararuba ban ban barerura / bareru ran banban / barerura… hasta que coloca, entre sus nalgas, el cilindro del que empiezan a saltar chispas y, por un segundo, todos los presentes estallan en carcajadas, esperando que el excéntrico clown dé inicio al despegue.

Esta es, sin duda, una de las rutinas más comentadas del comediante inglés, que también realiza otros espectáculos para toda la familia.
Chris Lynam es uno de los invitados especiales al XII Carnaval Internacional de las Artes, en Barranquilla, que en esta edición le rinde un merecido tributo a uno de los oficios más antiguos de la humanidad, la comicidad. El mejor payaso del mundo se define a sí mismo, habla sobre sus influencias, su trayectoria y sus procesos creativos, en este pequeño striptease de preguntas y respuestas.

Eran los años sesenta… estudié cómo ser un hippie y, en la escuela, el rugby

Carlos Polo: ¿Quién es Chris Lynam?

Chris Lynam: Sigo tratando de alcanzarlo para hacerle las mismas preguntas… siempre se me escapa antes de que yo obtenga la respuesta, ¡algún día todos lo sabremos!

CP: ¿En qué ciudad y barrio creciste?

CL: Salisbury (ahora llamado Harare), en un ambiente entre el campo y la ciudad.

CP: ¿Qué hicieron o hacen tus padres como profesión o trabajo?

CL: Mi padre fue piloto de avión y luego comerciante y mi madre, secretaria.

CP: ¿Cuánto te influenciaron ellos y en qué incidieron para convertirte en lo que eres hoy?

CL: Eran tan estrictos que creo que eso fue lo que me obligó a salir del hogar a temprana edad (15 años) y a desarrollar el deseo de ser libre.

CP: ¿Cuál fue tu formación académica?

CL: Eran los años sesenta… estudié cómo ser un hippie y, en la escuela, el rugby.

CP: ¿Dónde te convertiste en comediante?

CL: Londres, cuando tenía 20 años; me desperté una mañana y me dije a mí mismo (y a quienes estaban a mi alrededor) ‘quiero ser un payaso’.

CP: ¿Cómo descubriste tu vocación de payaso?

CL: Creo que nací para ello.

CP: ¿A qué persona crees que le debes más?, ¿a quién consideras tu maestro?

CL: A Buster Keaton y a la audiencia.

CP: ¿Qué hay detrás de tu aptitud transgresora?, ¿tienes alguna posición filosófica o política a la que debas tu espectáculo?

CL: La de simplemente hacer reír a la gente, aunque, a veces, sin embargo, tienen que llorar para poder conocer la risa.CP: ¿Cuáles son tus sueños más profundos y de qué manera crees que tu propuesta te reafirma como individuo?

Solo deseo que sea más fácil mostrar mi trabajo/espectáculo

CL: Solo deseo que sea más fácil mostrar mi trabajo/espectáculo. Es muy difícil venderse uno mismo.

CP: ¿Cómo creaste tu rutina del desnudo y los fuegos artificiales en el trasero?

CL: La desarrollé cuando era artista callejero y terminaba mi show con una “pequeña fantasía”, que consistía en sostener la fuente de los fuegos artificiales de cierta manera, para que pareciese que estaba orinando chispas… Luego progresó hasta terminar atrapada entre mis nalgas… en un intento, quizá, de evitar plagiar mi propio acto.

CP: Si no hubieses tenido la oportunidad de ser comediante, ¿qué te hubiese gustado hacer?

CL: Fui músico desde muy joven, así que estoy seguro de que mi amor por la música me habría conservado bajo su espectacular ala (aún lo hace) o, quizá, habría sido un fabricante de salchichas, ya que son tubos largos y delgados (o gruesos) con relleno comestible.

CP: En el momento en que te hablaron de Colombia, ¿qué pensaste primero?

CL: Me emocioné mucho. Presenté mi show en Bogotá, hace unos años, y fue muy bien recibido, así que he querido volver a Colombia desde entonces. Sería genial hacer un tour, así que espero que un productor me vea y le guste la idea. Realmente espero ver su hermoso rincón del planeta y me alegro de poder presentar tanto mi programa familiar como el show, que incluye números más “salvajes y alocados”.

CP: ¿Qué puede esperar el público de Barranquilla de tu espectáculo?

CL: Que sea divertido, más divertido y más que divertido (y un poco triste, para resaltar mejor el aspecto divertido). Estoy muy feliz de unirme a este festival y de que mi nombre esté junto a los de algunos de los grandes clowns del mundo que han estado con ustedes en el pasado. ¡Whoooooohoooooooo!

HERIBERTO FIORILLO
Especial para EL TIEMPO
heribertofiorillo@gmail.com




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