La selección checa busca una nueva identidad tras la retirada de Jicha | Actualidad


Javier Villanueva

Varazdin (Croacia), 12 ene (EFE).- La selección checa afronta la máxima cita continental en busca de una nueva identidad, tras quedar huérfana de su máxima referencia, el exjugador del Barcelona Filip Jicha, el eje sobre el que ha girado el equipo centroeuropeo en la última década.

Castigado por las continuas lesiones durante el tramo final de su carrera, Jicha, elegido mejor jugador del mundo en el año 2010, decidió poner el pasado mes de octubre punto y final a su actividad deportiva, una decisión que marca un antes y un después en la historia del balonmano checo.

Pocas figuras han tenido un papel tan determinante en su selección como Filip Jicha, principio y final de un conjunto checo, que no sólo tenía en el mítico número 39 su patrón de juego y máximo goleador, sino un auténtico líder tanto dentro como fuera de la pista.

Un inmenso vacío que la República Checa tratará de cubrir apelando al espíritu colectivo y la capacidad de sacrificio de un grupo, carente de grandes estrellas, en el que conviven veteranos curtidos en múltiples ligas europeas con jóvenes que buscan hacerse todavía un nombre en el panorama internacional.

Para ello, contarán en el banquillo con la dirección de dos referentes del balonmano checo, los exjugadores Jan Filip, máximo goleador histórico de la selección, y Daniel Kubes, que hizo carrera como defensor en la Bundesliga alemana en la que militó, entre otros equipos, en el Kiel, con quien se proclamó campeón de Europa en los años 2010 y 2012.

Filip y Kubes, que se hicieron cargo del equipo nacional en el verano de 2014, han sido los encargados de comandar el profundo relevo generacional en el que todavía sigue inmerso el conjunto checo y que le impidió clasificarse para el Europeo de Polonia 2016 y el Mundial disputado el pasado año en Francia.

Una renovación que comenzó a dar sus frutos durante la fase de clasificación para el Europeo de Croacia, en la que la selección checa, que ya tan sólo pudo contar en un único partido con el concurso de Jicha, logró con solvencia su billete para la fase final, tras superar a equipos como Islandia o Ucrania.

Resultado incomprensible sin el concurso del joven central Tomas Babak, el jugador destinado a convertirse en la nueva referencia de la selección checa y al que una inoportuna lesión de última hora en el codo le impedirá participar en el Europeo de Croacia, todo un problema para los centroeuropeos.

Y es que Babak, que milita en el Bergischer de la Segunda División alemana, no es sólo el encargado de dotar de sentido al ataque del conjunto checo, sino que además conforma una perfecta sociedad con el pivote Leos Petrovsky, el otro eje sobre el que giran los esquemas ofensivos de Filip y Kubes.

Ausente Babak, la dirección recaerá en Roman Becvar y en el veterano Ondrej Zrahala, que deberá aportar los goles y la experiencia a un ataque, en el que relegado a tareas defensivas Pavel Horak, deberán un paso al frente los jóvenes Stanislav Kasparek, Dieudonne Mubenzem y, sobre todo, Michal Kasal.

Kasal, en el que muchos veían una reencarnación de Filip Jicha cuando llegó con tan sólo 18 años al filial del Barcelona, tendrá la oportunidad de dar en el Europeo un nuevo impulso a una carrera que, pese a sus tan sólo 23 años, aparece ya jalonada por un sinfín de clubes, sin que el gigantesco lateral checo haya logrado asentarse y brillar en ninguno.

Todo lo contrario que los extremos Jakub Hrstka y Tomas Cip, único extremo derecho con el que contará finalmente el equipo checo tras dejar fuera de la convocatoria al veterano Jan Sobol, que a base de velocidad y de goles, muchos goles, se han labrado con el Tatran Presov un nombre tanto en la Liga SEHA como en la Liga de Campeones.

Hrstka y Cip serán los encargados de actuar de punta de lanza del contragolpe checo, al que también le gusta sumarse al otrora cañonero Pavel Horak y que ahora ejerce como líder absoluto de la defensa de un conjunto checo, que tiene otro de sus pilares en la pareja que conforman los guardametas Martin Galia y Tomas Mrkva.

Mimbres con los que la República Checa tratará de evitar la última plaza del grupo que todos los expertos le vaticinan, aunque para ello, como reconocieron los técnicos checos, los jugadores centroeuropeos deberán rendir en Croacia “por encima de sus posibilidades”.




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