Los atragantamientos, entre las principales causas de muerte accidental: ¿cómo evitarlos?


Este miércoles hace justo una semana que una médica fue condenada en Oviedo a un año de prisión y a tres de inhabilitación por la muerte de una niña de 19 meses el 14 de marzo de 2013, después de que hubiera ingerido una palomita. El juzgado consideró que la médica debió ordenar una broncoscopia para evitar la anoxia encefálica por insuficiencia respiratoria aguda que sufrió debido a la obstrucción de la tráquea por el grano de maíz. Y este no es un caso aislado.

La asfixia por atragantamiento es una terrible realidad realmente desconocida y que ya supone una de las principales causas de muerte accidental en nuestro país. Estos atragantamientos pueden provocar que la persona que lo sufra entre en parada cardiorrespiratoria por la falta de oxígeno, imposibilitando la respiración y llegue, incluso, al fallecimiento. Y es que en tan sólo 4 minutos, la falta de suministro de oxígeno puede provocar graves daños cerebrales, y a los 10 minutos, muerte cerebral.

Durante el pasado año 2016 más de 1.400 personas murieron a causa de un ahogamiento por un cuerpo extraño, lo que equivale a 4 personas fallecidas cada día —entre las que se incluyen bebés—, según el Programa SOS Respira de la Fundación Mapfre. Una cifra que se sitúa por delante de los fallecidos en accidentes de tráfico (1.038).

Pese a que sigue siendo elevado, el dato de muertes por atragantamiento ha ido descendiendo progresivamente. En el 2015 se registraron 1.900 fallecimientos por este mismo motivo y en años anteriores se llegó a superar los 2.000, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Especial atención a niños, mayores y enfermos

Asimismo, las cifras sobre mortalidad infantil por atragantamiento y asfixia también han bajado, pero aún representan el 40% de las muertes accidentales en menores de un año. Y, según la Asociación de Pediatría Española, entre el 60% y el 80% de los que se producen en niños de entre 1 y 5 años —el colectivo más vulnerable— se dan tras ingerir frutos secos, sobre todo cacahuetes (que causan casi la mitad de los accidentes).

El atragantamiento representa el 40% de las muertes accidentales en menores de un añoPor ello, ahora que se acerca la Navidad, hay que tener cuidado con la gran cantidad de frutos secos que pasan a ser los protagonistas del centro de la mesa,  muchos de ellos camuflados en forma de dulce navideño, y poner sobre todo el foco de atención en los más pequeños y los más mayores de la casa.

En el caso de los niños, la inmadurez de los mecanismos de la deglución y el desarrollo insuficiente de la dentición son factores a tener en cuenta, pero todos somos susceptibles de atragantarnos en un momento dado, de sufrir un “mal trago” y que algún alimento se nos vaya “por el otro lado”.

Por su parte, las personas de la tercera edad que tienden a tener disfagia en más de un 40%; quienes padecen alguna discapacidad intelectual, por los problemas neurológicos que afectan al sistema neuromotor de la deglución, y otros individuos que sufran enfermedades tales como el alzhéimer, párkinson o alguna parálisis cerebral también son más susceptibles de sufrir algún atragantamiento.

Pasos a seguir en las labores de auxilio

Saber cómo actuar ante un posible caso de atragantamient podría evitar hasta el 90% de estas muertes. Y el Programa de SOS Respira junto a la Sociedad Española de Medicina y Urgencias puso en marcha el pasado año una campaña para enseñar la conocida maniobra de Heimlich en restaurantes repartidos por toda la geografía nacional. Esto ha permitido que el personal de 7.000 restaurantes ya esté preparado para actuar si algún comensal se atraganta.

La maniobra de Heimlich, también llamada compresión abdominal, es un procedimiento de primeros auxilios que consiste realizar una serie de compresiones bajo el diafragma de la persona que se ha atragantado, ya sea con un pedazo de comida o con un objeto extraño. Por ello, cuando se aplica, hay que tener cuidado de no usar demasiada fuerza para no dañar las costillas o los órganos internos.

La maniobra de Heimlich levanta el diafragma y obliga al aire a salir de los pulmones para crear una tos artificial. Esta tos mueve el aire a través de la tráquea, de esta forma empuja y expulsa la obstrucción fuera de las vías respiratorias y de la boca.cuidado de no usar demasiada fuerza para no dañar las costillas o los órganos internos.

El tiempo es esencial para evitar las secuelas derivadas de la falta de oxígenoPara hacerla, es necesario rodear con las manos la cintura de la persona atragantada, colocar un puño apretado arriba del ombligo y debajo de la caja torácica. Posteriormente, hay que sujetar dicho puño con la otra mano y tirar de él apretando con un movimiento seco y directo hacia atrás y hacia arriba bajo la caja torácica de seis a 10 veces rápidamente.

Hay que tener en cuenta que el tiempo es esencial para evitar las secuelas derivadas de la falta de oxígeno. En embarazadas, casos de obesidad y en bebés y niños pequeños se recomienda utilizar una técnica diferente de la maniobra de Heimlich.

Máquina rápida y eficaz

Dechoker LLC, una empresa con sede en Carolina del Norte (EE UU), ha inventado para estos casos un máquina con su mismo nombre destinada a desalojar rápida y eficazmente materiales que estén provocando una obstrucción en las vías aéreas superiores. Dechoker proporciona una vía de rescate rápida y fácil para solucionar este tipo de emergencias en todas las personas que tengan más de un año de edad.

Este dispositivo actúa mediante succión, ejerciendo una fuerza de 35 KPa (Kilopascal) que evacúa la obstrucción de la vía aérea. Para usarla no hace falta tener formación sanitaria esecializada y permite que cualquier persona pueda emplearla consigo mismo.

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