Un exceso de agua tiene riesgos: ¿en qué momento hay que parar de beber?


La sobrehidratación afecta sobre todo a deportistas de alto nivel. (GTRES)

La sobrehidratación puede llegar a ser peligrosa, en ciertos casos casi tanto como la deshidratación. Existen personas que a diario exceden el consumo que sería recomendable creyendo de forma errónea que le están haciendo un favor a su organismo.

Los científicos advierten contra esta práctica, muchas veces alentada por el mito de que debemos beber al menos dos litros de agua diarios para mantener un correcto nivel de hidratación (o para adelgazar, algo también falso). Una afirmación que es falsa ya que, según cuentan desde Buena Vida, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recuerda que ese nivel de hidratación óptimo también viene dado por la cantidad de líquido que ingerimos de otras bebidas y comidas que incluyen agua.

¿Existe un límite de agua diaria? El que determine nuestra sed. La sobrehidratación no debería ser causa de un problema grave de salud, excepto si hablamos de personas que hacen deporte de forma habitual y deportistas de élite, los cuales podrían sufrir un grave problema cardiovasular en el peor de los casos.

Un estudio de la Universidad de Monash (Australia) establece que el cerebro es capaz de detectar cuándo se ha ingerido más líquido del que necesita el cuerpo. Cuando esto ocurre se produce una hiperactividad prefrontal asociada a la inhibición del reflejo de deglución, lo que puede provocar la sensación de dificultad para tragar, como si la garganta se ‘cerrase’.

¿En qué casos es peligrosa la sobrehidratación?

En la década de los 80 empezó a alertarse de este fenómeno en el deporte de alta competición tras darse casos de algunas muertes por sobrehidratación.

El exceso de agua ingerida provocó en estos atletas hiponatremia asociada al ejercicio. Esta provocaba un desequilibrio hidroelectrolítico y un aumento de la presión intracraneal. Esrto llevaba a fuertes dolores de cabeza, nauseas y otros síntomas que podían acabar en un coma y la muerte. Un caso conocido de muerte por este hecho fue el de atleta Cynthia Lucero en el Maratón de Boston de 2002.

Los últimos estudios han alertado de casos de hiponatremia asociada al ejercicio en maratones y carreras populares.

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